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14.7.08

Colonia Blanca

Colonia Blanca, en el noreste de Costa Rica.
Un pequeño pueblo entre volcanes, orquídeas, serpientes terciopelo venenosas, ríos de agua fría y tucanes sonrientes.









A pesar de que se localiza a sólo 36 kilometros de Liberia, el pequeño pueblito de Colonia Blanca se encuentra completamente ajena al boom inmobiliario y turístico de esa zona del norte de Costa Rica. Está en pleno bosque tropical húmedo, rodeado de dos volcanes y justo a la par del Parque Nacional del Volcán Rincón de la Vieja -uno de los parques nacionales más complejos y ricos en biodiversidad del país-. Uno puede en una caminata por este pueblito encontrar cosas tan sorprendentes como un tucán que le gusta posar, una serpiente venenosa de terciopelo de casi 3 metros que acaba de ser eliminada -los vecinos saben de la traicionera peligrosidad de estas víboras, entre las más peligrosas del neotrópico- y no dudan en matarlas, hoy por tí mañana por mí-, con manadas de monos congos aulladores y cariblancos, con cangrejos azules en las aguas frías de sus ríos, y muchas otras cosas más. Es un paseo lleno de contenidas aventuras en pleno contacto con la naturaleza.


Una peligrosa serpiente terciopelo, gigantesca además- casi 3 mts.). Las terciopelos son las responsables de la mayoría de los ataques de serpientes venenosas en el país.










"Monchito" es un tucán al que le gusta posar, cuando ve una cámara muestra siempre su mejor sonrisa. A diferencia de Julio Iglesias no tiene problemas con que le fotografíen el perfil izquierdo.




















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24.6.08

Sonrisas opiáceas

pasan los días: inasibles y leves como polillas. Sí, ella está ahora con sus piernas largas, con su bata blanca de (CENSURADO POR LA ASOCIACION DE PROTECCION A LOS BLOGUEROS IMPRUDENTES: APROBLIM), con su sonrisa larga a prueba de bombas. Tiene un entusiasmo que no disimula cuando me ve (ella no entiende por qué debería hacerlo). Con sus modales amables, con . ¿Podés curarme?, le digo. Y sonríe. ¿Podés aliviarme con tu risa terapeútica?, le digo con demagogia. Y me abraza, ella que siempre ha sido proclive a propinar abrazos , más que yo, que soy de otra época. ¿Me curarás?- insisto en las preguntas y ella responde con las maneras ambiguas de su sonrisa y de sus ojos. Me abraza de nuevo y yo me doy por satisfecho con lo que de ella recibo: su dosis de opiáceos en forma de sonrisas y de “Opium” y de tibieza casta (hace calor húmedo en las tardes de San José, quiero decir: eso explica lo de la tibieza, parte de ella al menos).
Compartíamos un chop suey entero y medio arroz cantonés donde el chino Fan, quiero decir en el Restaurante Palacio de la Luna o “Luna Palacio” que es como literalmente dice el rótulo rojo a la entrada. Ella comía con su entusiasmo incombustible, con su risa a toda prueba, con su mirada que no me pierde detalle, esas atenciones entusiastas de sus ojos, de sus labios, de sus poros, de sus tatuajes de pequeñoburguesa de pueblo, de sus abalorios de joven mujer biencasada, son, por ahora y mientras duren, los mejores bálsamos para ese recurrente mal de mí mismo. Sos mejor que el Paxil, le digo, esta vez –aunque no lo parezca- sin pizca de damagogia y ya más adentrado en el campo de las confesiones. Y ella responde como siempre responderá: con su risa todoterreno que le estira sus facciones agudas, con su generosa incomprensión de lo que me sucede a mí y de lo que le digo, excepto de lo que le pregunto fingiendo mucho interés sobre su oficio de (CENSURADO POR APROBLIM : ASOCIACION DE PROTECCION A LOS BLOGUEROS IMPRUDENTES) .
Y así pasa un rato hasta que nos separamos y luego vuelvo a lo de siempre y ella también, pero lo de ella no será tan malo como lo mío, basta con ver su sonrisa larga tan permanente.

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3.6.08

Refugio antiatómico



mi cabeza está hundida entre sus piernas debidamente guarnecidas por la tela del pantalón vaquero. Es un poco dura la tela con la que hacen los pantalones vaqueros. Estoy en mi refugio personal antiatómico contra el fin del mundo que, sin embargo, no me protege de mí mismo. Ni del mundo de allá afuera que desde hace tiempo me saca la lengua, me intimida, me empuja y me tira, y después de pasar por eso ¿qué me puede suceder? Sólo esta caleta me queda, sin techo, pero oscura si cierro los ojos. Vaya, me parece que ahora estoy entrando en el modo del stream of conscience -sort of - que es mi manera de navegar en dirección a estribabor cuando todo anda mal. Mis mejillas en contra de sus pantalones, mi nariz y mis ojos y mi boca en el hueco que forman sus piernas entreabiertas, tirado en el sillón de un apartamento que apenas tiene un mueble, este mismo en el que ella está sentada y yo estoy tirado, sobre un sofá, sobre una parte de ella que me acaricia ahora el pelo, yo me agarro a una ilusión o al mundo tomando sus piernas con mis brazos hechos una especie de círculos ahora, boca abajo, mi cara se apretuja en contra de sus piernas, es mi bóveda personal imperfecta, incompleta, vulnerable –¿era de mi bóveda personal o era de mi vida de lo que hablaba?-.
Me molesta la luz, me molesta el ruido del televisor que probablemente esté apagado, tengo además jaqueca, ese taladro hiperactivo que hurga necio detrás de la ceja derecha, detrás del ojo derecho. Silencio, le pido con firmeza a todos olvidando que estamos los dos solos en ese apartamento que no tiene vista a ningún parque infantil, como si la tenía otro apartamento, con otra ella y con la misma tristeza o alguna peor. O la misma tristeza que tiene hoy el agravante de estar conjugada en presente y el presente es eterno lo dijo Octavio Paz y no quiero hablar de literatura, ni de la medicina para la jaqueca que ella se ofrece a traer del botiquín y que no encontrará porque el apartamento no solamente carece de muebles sino de casi cualquier otro tipo de mercancía manufacturada por el hombre. Aquí no hay ninguna medicina, -le advierto evitando su viaje al cuarto de baño y, sobre todo, que me deje solo en el sofá y sin sus piernas refugio-, aunque si te esperás un tiempo del moho de las chuletas en la refrigeradora se podrá obtener antibióticos. Supongo que ríe con mi broma. Ya mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, ya no distingo entre el verde del sofá y el tono azulado de su pantalón cuando estoy a su lado, acabo de hacer una alusión al soundtrack de otra crisis, porque mis crisis han tenido siempre la decencia de tener su propio leit –motiff, excepto esta, la de ahora a la que le compondría un fado si solo supiera cómo componer. Baah, miento con lo del fado.



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19.5.08

Internetiqueta


Podría en este momento decretar con tristeza el final adelantado de las dos cosas que traigo entre manos. Sí, podría hacerlo. O podría también hacer un último esfuerzo, darle un último chance a la esperanza con este par de cosas, tan banales, y –ahora quiero creer- poco importantes. I’m down on the ground, no one’s around and the rain is falling. Tropicalizo un poco la canción quitándole la nieve y poniéndole la lluvia.

-¿Puedo pedirte algo Ana Catalina?
-A ver.
-¿Podrías quitar las fotos de tu página de Myspace? Ya sabés a cuáles me refiero. No es
que me molesta es solo que, ejem, bueno...
-Ah sí te molesta, sí te molesta, ja,ja.
-De acuerdo, lo reconozco, eso de verte en fotos acaramelada con tu ex no me hace
mucha gracia, pero lo peor son los comentarios al pie de la fotos: “aquí estoy yo con
mi corazoncito”, “aquí estoy yo con mi hombrecito”, podés dejar las benditas fotos,
pero ponéle entonces que es tu “ex corazoncito”, tu “ex hombrecito”.
-Es que no es mi ex, bueno no técnicamente al menos.
-Pero, entonces: ¿qué soy yo, técnicamente hablando?
-Ya te vas a poner con esas cosas otra vez, ya sabés que no es de buen gusto ni de buena
internetiqueta eso de estar cambiando tus fotos en estos sitios web sociales, se penaliza
con la perdida de “puntos amigos”, es muy mal visto eso cambiar los comentarios de las
fotos.
Sí, yo podría continuar con alguna esperanza de que el par de asuntos que me traigo entre manos terminen bien, después de todo tener esperanzas es un gesto gratuito.

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Entrevista en el Blog de Julia Ardón

Una entrevista al hijo de mi mamá que no es ninguna de mis hermanas en lo de Julia:

http://pintico.blogspot.com/search/label/Heriberto%20Rodr%C3%ADguez

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6.5.08

Yoani, la valiente.

Cuando los blogueros escribimos debemos preocuparnos por muchas cosas, pero ninguna relacionada con las limitaciones que el Estado de nuestros países quiera imponernos a nuestras libertades, eso es cierto a menos de que Usted viva en China, o en Cuba como Yoani.

La bloguera cubana Yoani Sánchez de 32 años es la autora del blog “Generación Y” , en http://www.desdecuba.com/generaciony/ , fue recientemente galardonada con el prestigioso "Premio de Periodismo Ortega y Gasset" en la rama de Periodismo Digital otorgado en España. Esta bloguera es un verdadero ejemplo, sus frecuentes posts sobre distintos temas de la sociedad cubana deben salir a la luz desde un país con un régimen, que como el cubano, restringe abiertamente las libertades públicas. Lo que todos los blogueros damos por sentado: la libertad para escribir y emitir libremente nuestros puntos de vista sobre el entorno es algo que esta bloguera no tiene tan fácil dadas las restricciones que imperan en la isla, aún así ella ha continuado con su esfuerzo, su empeño y su blog le ha valido distinciones como el nombramiento que le hizo la revista Time como una de las personas más influyentes del mundo en el 2008. Esta semana el Estado cubano no concedió permiso a Yoani para que pudiera asistir a la ceremonia de premiación en España. ¿Qué pasaría si la próxima vez que nos sentemos a escribir supiéramos que el Estado procura restringir nuestro simple quehacer bloguero? ¿Continuaría Usted con su blog o perdería el interés?


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18.4.08

Chernobyl














A 22 años de la Tragedia de Chernobyl, el post tradicional de todos los abriles en La Bitácora del Faro Tuerto.



Esa mañana del abril de 1986 estaba más soleada que las otras, Ivan Demenenko había cumplido 23 años la semana pasada y esperaba en la pequeña estación junto a una vereda el autobús para dirigirse a su trabajo de obrero en la fábrica de cocinas eléctricas. Un diminuto Lada con dos comisarios de la policía pasó primero, los personeros lo introdujeron en la parte de atrás del carro, donde ya estaban otras dos personas más. Hacía exactamente cinco años, la semana después de su cumpleaños número dieciocho, al cumplir las diligencias obligatorias para obtener el carnet de miembro del Partido Comunista había marcado en la fórmula de “Trabajo patriótico” la casilla de “Bombero Voluntario”, esa era la favorita de los jóvenes de su generación. Tenía muchas ventajas: eran muy pocas las emergencias que se presentaban en esa remota zona, además las prácticas obligatorias del primer jueves de cada mes eran famosas porque terminaban con una larga sesión de vodka gratis para todos. Los dos policías no repondieron cuando él les preguntó por el sitio de la emergencia. Ivan Demenenko pensó que era bueno un día fuera de la rutina de su trabajo de aprendiz de soldador. Sólo esperaba que el incendio no fuera en un lugar muy lejano, esa noche iría con Oksana Shevchenko al Festival de Mayo de los Trabajadores que hoy empezaba en el pueblo. Oksana quería que subieran juntos a la gran rueda que ya estaba instalada a la par del Centro de Cultura del Pueblo. A ella le fascinaban esos carrouseles altos, sus mejillas blancas y escuetas de bibliotecaria principiante se teñían de rosado luego de dar las vueltas, también le gustaba comer las castañas asadas que vendían en los puestos de la Feria.La preocupación de Ivan Demenenko resultó vana, el lugar de la emergencia quedaba a pocos kilómetros de ahí. Los dos policías y los otros tres ocupantes del Lada, incluyendo a Ivan Demenenko estuvieron entre las primeras personas en llegar al sitio de lo que después sería considerado como uno de los más grandes desastres en la historia de la humanidad (se dice muy fácil): la explosión en la planta Nuclear de Chernobyl en Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética.Los bomberos y policías que sobrevivieron fueron llevados a Moscú para ser atendidos y para que no asustaran al Mundo con la gravedad de sus quemaduras. La familia de Ivan Demenenko nunca volvió a verlo. Oksana Shevchenko pasó muchas tardes en el hospital contemplando la foto de Ivan Demenenko, se veía tan bien con su overol azul de la fábrica.Las fotos de arriba fueron tomadas de "Der Spiegel", una muestra el monumento a los cientos de bomberos que murieron atendiendo la explosión, muchos como Ivan Demenenko sin saber a lo que se enfrentaban.
La otra foto es del Centro de Cultura del Pueblo, en la esquina inferior derecha se puede ver como más de veinte años después aún está la "Rueda de Chicago" en la que no llegarían a subirse Ivan Demenenko y Oksana Shevchenko.



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4.4.08

Alanis


Se anuncia ahora la inminente salida al mercado de “Flavors of entanglement” , el nuevo disco de Alanis Morissette, desde 2004 no lanzaba al mercado un disco. Nosotros, sus rendidos fanas, lo esperamos con ansías.

Hace unos cinco años, Alanis dio un concierto aquí en Costa Rica, fue una noche lluviosa y huracanada y el suelo del sitio del concierto – que no era cubierto- estaba completamente enlodado, cuando uno caminaba el barro amenazaba con tragarse los zapatos. Inicié la experiencia del concierto con un incidente con un amenazante revendedor de entradas, yo disponía de unas entradas extra que –pensé- era mejor negociar con los tipos que revenden tiquetes en las afueras del sitio, de alguna manera que podría explicarse por mi propensión a atraer conflictos con personajes peligrosos, uno de los jefes de esta pequeña mafia de buscones se sintió ofendido por algún gesto que realicé en el proceso de negociación de las benditas entradas, otro de los revendedores fingió ser mi amigo, mientras pasaba por debajo el dinero y yo –también a escondidas- le pasaba las entradas, como si estuviera envuelto en alguna muy ilícita transacción de mercado negro. Mientras el jefe de la banda de revendedores seguía pidiéndome con demasiada vehemencia que le vendiera a él las entradas, el instinto de supervivencia me inspiró para salir del inbroglio, accedí muy serio a venderle las entradas –que ya no tenía- mientras ganaba tiempo y me acercaba las puertas de entrada, en un descuido del revendedor le hice una finta y entré al concierto, ¡fiuuu!.

Alanis, esa mujer de garúa tibia, de aromas reminiscentes a bicarbonato de soda y a limón y a sándalo, estuvo estupenda aquella noche. Al principio del concierto se notaba un poco desconcertada, quizás por la lluvia y el lodo que ya se habían convertido en un decorado como de novela de realismo mágico latinoamericano, pero pronto se vió más cómoda al ver la reacción del público que coreaba todas sus canciones. Qué dicha que vinimos, dijo por el micrófono a sus músicos, y todo el resto de la noche demostró su altísima calidad. No pude dejar de ver los gestos en sus manos, parecían incontrolables, se movían en violentos espamos que ella trataba de controlar tocándose sus sus piernas y sus partes más privadas. Este sería tema para un neurólogo o un psiquiatra, pero eran movimientos que sólo he visto hacer a algunas personas con problemas de esquizofrenia. En apariencia muy feliz, ella concluyó el concierto más de dos horas después de iniciado. Antes de irse de Costa Rica, pasó algunos días de vacaciones en alguno de estos sitios que en Costa Rica ofrecen clases de yoga en medio del bosque tropical húmedo. Ah y al revendedor furibundo lo he visto en las afueras del estadio, por dicha ya no se acuerda de mí. Me debo a mí mismo un post sobre las brillantes letras de algunas de las canciones de la Morissette, como aquella que dice: Todo lo que ahora necesito/es un coito intelectual/ un alma/ para hacer el agujero más profundo. Esta estrofa acabó como uno de los epígrafes de Juegos infinitos, mi primera novela.

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